NASCAR Straight Talk Wireless 500: La batalla del desierto se la llevó Ryan Blaney

Avondale, Arizona. Marzo 8, 2026. La contienda, antes de dar comienzo, ya prometía ser súper entretenida. Por ejemplo, Tyler Reddick inició la temporada con tres triunfos consecutivos (Daytona, Atlanta y COTA). Con ello se convirtió en el primer conductor en conseguirlo. Tyler es piloto del equipo 23XI de Michael Jordan y Denny Hamlin.

Los otros favoritos: Kyle Larson y Denny Hamlin. Entre los que buscaban el primer lugar estaban Kyle Larson, quien saldría desde la pole position junto a Joey Logano; Austin Cindric, de Team Penske, y Ryan Blaney.

Luis González (Gonzo) nos visitó en el centro de medios y nos compartió su experiencia: ir de copiloto en un auto a más de 100 millas por hora en el óvalo del Phoenix Raceway. Ser copiloto e ir a esa velocidad es algo diferente.

La primera etapa —de tres— la ganó el hombre del bigote, Ryan Blaney. La carrera estaba en progreso, las posiciones en juego y, tan pronto como inició la segunda etapa, las posiciones ya se habían movido. Daniel visitó a su equipo para cambiar neumáticos, pero una tardanza en el cambio fue motivo para que cayera de la séptima posición a la número 17.

En la pista tuvimos la oportunidad de ver a Michael Jordan, al pendiente de sus autos, incluyendo el número 45, tripulado por Reddick.

Más percances, cambios de neumáticos y drama fueron ingredientes para que Bell (20), Logano (22), Hamlin (11), Gibbs (54) y Reddick (45) se colocaran en las primeras cinco posiciones. Sin embargo, las banderas amarillas movieron las posiciones aún más veces: Hamlin, Bell, Buescher, Logano y Cindric, ahí estaban. Era la recta final de la segunda etapa.

Vuelta 206: la etapa final.
¿Las posiciones? Bell (20), Wallace (23), Logano (22), Blaney (12) y Cindric (2) en las cinco de arriba, buscando el primer lugar. En la vuelta 211, otra bandera amarilla, la séptima del día, que disminuyó el ritmo y una vez más reinició la competencia con más cambios de llantas y de posiciones.

Y, por supuesto, es la NASCAR: los accidentes simplemente suceden; son parte de la competencia. Cindric, Logano, Bubba y Chastain se vieron involucrados en un percance, cambiando por completo el panorama y dejando fuera a Cindric (2).

Faltaban unas 40 vueltas para finalizar la carrera y todo se volvió catastrófico —para algunos equipos y sus pilotos—, pero para otros fue momento de aprovechar y arrebatar posiciones.

Ese fue el caso de Team Penske, por medio de su piloto Ryan Blaney, a bordo de la unidad número 12 (Ford Mustang), quien fue líder durante las últimas 28 vueltas de las 312. De acuerdo con el jefe de la tripulación (Jonathan Hassler), apostaron por cambiar solo dos llantas, y eso fue clave para llevarse la victoria.

Fue el mismo Ryan quien, en conferencia de prensa, reconoció el excelente trabajo de su equipo y la visión de estar preparados desde el inicio, buscando el mejor resultado en la última etapa. Pero sobre todo mencionó la presión interna: la del dueño (Roger Penske) y la de los coequiperos, pues ya habían conseguido buenos resultados en la Indy. Decidieron tener llantas slicks al final y solo cambiar dos neumáticos.

¿El resultado? Una gran victoria en el desierto y un excelente espectáculo.

(Bereavision / Fernando Cruz)