Ante una multitud histórica de 72,026 aficionados en el M&T Bank Stadium de Baltimore, D.C. United cayó 1-2 frente a Inter Miami CF en un partido correspondiente a la tercera jornada de la Major League Soccer. 

El equipo de Miami golpeó temprano en el encuentro. Al minuto 17, el argentino Rodrigo De Paul abrió el marcador con un potente disparo desde fuera del área que venció al portero y silenció momentáneamente a los seguidores del conjunto capitalino. Apenas diez minutos después, al 27’, apareció Lionel Messi, quien aprovechó un pase filtrado dentro del área y definió con precisión para ampliar la ventaja a 2-0. El tanto tuvo un valor especial, ya que fue el gol número 899 en la carrera profesional de Messi. 

Durante gran parte del primer tiempo, Inter Miami dominó la posesión del balón (cerca del 64%) y controló el ritmo del partido, obligando a D.C. United a replegarse y buscar oportunidades al contragolpe. 
En la segunda mitad, el equipo de Washington reaccionó. La presión ofensiva aumentó y al minuto 75 el delantero Tai Baribo recortó distancias al aprovechar un rebote dentro del área tras una atajada del portero rival, poniendo el 1-2 y devolviendo la emoción al encuentro. 

Los minutos finales fueron intensos. D.C. United buscó el empate con centros y jugadas a balón parado —incluso terminó el partido con 8 tiros de esquina contra 1 de Miami— pero la defensa del conjunto visitante logró resistir hasta el silbatazo final. 
El resultado le permitió a Inter Miami sumar tres puntos importantes y colocarse con 6 puntos en la temporada, mientras que D.C. United quedó con 3 unidades tras tres jornadas. 

La noche también dejó una imagen clara: el enorme impacto de Messi en el fútbol estadounidense. Más de 72 mil personas llenaron el estadio, una de las asistencias más grandes para ver un partido de MLS, confirmando que cada visita del astro argentino se convierte en un evento especial para los aficionados.
Bereavision/DC
Pedro Heriquez
